El conejo (Oryctolagus cuniculus) presenta ojos redondos y oscuros, una pequeña mancha rojiza en la nuca y el pelaje ventral blanco. Tiene una vista muy desarrollada: puede ver detrás de sí mismo sin girar la cabeza, aunque tiene un pequeño punto ciego frente al hocico.
Es un animal herbívoro que se alimenta principalmente de plantas herbáceas ricas en celulosa. Durante la época reproductora prefiere las plantas más proteicas, mientras que en período de lactancia consume vegetación más tierna y suculenta. El rastro más característico son los cecotrofos o bolitas fecales que a menudo acompaña de un arañazo en el suelo.
Es una especie colonial y sobre todo se activa en el crepúsculo y al amanecer. Excava refugios llamados madrigueras, largos y ramificados, que a menudo conectan entre sí. Los días soleados también puede tumbarse en el lecho.
Alcanza la madurez sexual entre los 3,5 y 4 meses. La gestación dura entre 28 y 33 días y cada camada suele tener de 3 a 5 crías. Su longevidad media es de unos 15 años.
Vive en toda Cataluña, principalmente en cotas inferiores a los 1000 metros. Habita sobre todo matorrales y bosques combinados con cultivos, en terrenos arenosos o arcillosos. Los principales depredadores a los que se enfrenta son los zorros y las rapaces.
Es una especie común y, en los últimos años, sus poblaciones han aumentado en muchas zonas. En algunos lugares puede llegar a convertirse en plaga y causar daños en los cultivos. Sin embargo, también se ve afectado por enfermedades como la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica vírica.