La piedra seca no debe entenderse como elementos aislados (cabaña, margen, pedregal), sino como un sistema coherente e interrelacionado donde cada estructura cumple una función dentro de un modelo productivo global.
A pesar de su aparente simplicidad, las barracas de piedra seca demuestran un alto grado de dominio estructural, con soluciones de estabilidad, equilibrio y durabilidad que se han logrado sin mortero. Esta construcción responde a criterios estrictamente funcionales (receso para campesinos, animales o herramientas) pero al mismo tiempo representa un gran nivel de conocimiento en la construcción, el equilibrio estructural y la adaptación al medio. A pesar de no haber sido concebidas con voluntad artística, estas construcciones se han convertido con el paso del tiempo en elementos de un gran valor simbólico, identitario y paisajístico en la arquitectura popular mediterránea.
Las barracas podían presentar particularidades que las hacen únicas dependiendo del campesino que las construía. La barraca del Flixet es de planta ovalada y no redondeada como en la mayoría. Además, presenta unos muros especialmente gruesos que se adaptan a la orografía del terreno.