La defensa de la salud
El lazareto era un establecimiento sanitario situado fuera de las zonas habitadas, donde viajeros y mercancías procedentes de lugares sospechosos de padecer enfermedades contagiosas debían cumplir cuarentena. En un mismo espacio se aunaban la necesidad de controlar las mercancías y a los enfermos con la voluntad de combatir el contagio.
La posición estratégica del cabo de Salou, con sus calas y playas, lo convirtió en un centro neurálgico del comercio marítimo mediterráneo peninsular. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, se consolidó como el principal puerto comercial del sur de Cataluña, actuando como puerta de salida de los productos manufacturados y agrícolas del Camp de Tarragona. Este papel central provocó tensiones con Tarragona, que aspiraba a monopolizar la actividad portuaria del litoral de Poniente de Cataluña.
El momento álgido del puerto de Salou llegó en el año 1770, cuando fue habilitado para comerciar con puertos españoles y extranjeros sin tener que depender sanitariamente del puerto de Barcelona. A partir de ese momento, desde Salou se podía comerciar con el resto de puertos del mundo, excepto con los de las colonias americanas.
En el año 1820 se construyó un nuevo edificio destinado a Aduana, en la actual calle de Barcelona, pero en noviembre de ese mismo año, mediante un decreto de las Cortes Constitucionales, se suprimió su funcionamiento. Esta situación dejaba al puerto de Tarragona como hegemónico en el litoral tarraconense. En 1826 se recuperó la Aduana de Salou y el puerto volvió a prestar plena actividad. Asimismo, ese mismo año se decidió la construcción del Lazareto de Salou.
El lugar elegido para la edificación fue Els Pilons, entre la playa de Llevant y la de Capellans, con fácil acceso al mar. El aspecto exterior del edificio recordaba una fortaleza, con imponentes muros de bloques de piedra. Una gran escalinata descendía hasta casi tocar el mar. En el año 1828, una delegación de la Junta Superior de Sanidad de Cataluña se desplazó a Salou para comprobar la idoneidad del edificio, y en 1829 ya estaba en pleno funcionamiento. En 1830 tenía destinado un médico.
La introducción de cambios en la legislación sanitaria marítima en el año 1847 provocó que el puerto de Salou entrara en decadencia y, en consecuencia, que el edificio fuera abandonándose progresivamente. Aun así, se tiene constancia de que al menos hasta septiembre de 1854 el Lazareto continuó cumpliendo su función, tal como acreditan documentos relacionados con el pago de los salarios de los empleados.

Vista del Lazareto (anterior a 1920). Autor desconocido.
Buques en cuarentena
Con la epidemia de cólera de 1833 y 1834 se emitieron órdenes muy concretas para evitar que el contagio se propagara por vía marítima. Las medidas adoptadas, sin embargo, no fueron suficientes.
En Salou se llevó a cabo una intensa actividad preventiva sanitaria: un total de 39 embarcaciones tuvieron que pasar cuarentena en su rada. En el año 1834, el número de embarcaciones en cuarentena se duplicó, alcanzando un total de 78.
La mayoría de estas embarcaciones procedían de puertos peninsulares del Atlántico, especialmente de Galicia. También se documentan embarcaciones procedentes de Andalucía y de la región de Valencia y Alicante.
La mayor parte de los barcos que hicieron cuarentena en Salou con motivo de la epidemia de cólera eran laúdes, aunque también había barcas de pesca y buques de mayor tonelaje.

Vista del Lazareto desde la Punta del Porroig (2026). Autor Pedro Otiña.
Para saber más:
Otiña Hermoso, Pedro: Sanidad marítima: la defensa de la costa y la salud pública de Tarragona 1720-1930. Tarragona: Centre d’Estudis Marítims i Activitats del Port de Tarragona : Arola, [2014].